Anoche estuve viendo en Documentos TV, “El negocio de lo falso”, que trata el acoso al que se ven sometidas ciertas marcas por la cantidad de falsificaciones que impunemente corren por el mundo. Y de la cantidad de dinero que invierten las empresas cada año para luchar contra esta forma de robo de beneficios y de prestigio.
La investigación se centro en una marca de complementos de lujo llamada “Cartier” que trabaja con relojes, carteras, bolsos, cinturones, etc. El inicio de este periplo nos lleva a las calles de New york, donde cada día salen mas falsificaciones de esta marca a la calle, con precios lógicamente mucho mas atractivos que los originales, pero con una calidad que deja mucho que desear. El problema reside, en que como todo, este tipo de venta ilegal evoluciona ante tanta redada policial, y los vendedores se atrincheran en locales de difícil acceso y salen a buscar a los posibles compradores en la misma calle.
Yo ya viví una experiencia parecida cuando cumplí el servicio militar en Melilla, allá por el año 1995, los vendedores (o sus amigos) te ofrecían productos en la calle y luego te hacían andar durante cinco minutos mas o menos hasta la tienda en si, que por supuesto, estaba llena de ropas de marcas deportivas a un precio asequible, pero con una calidad pésima.
Siguiendo la pista del importador de las falsificaciones llegamos hasta China, el país falsificador por excelencia, donde la mayoría del dinero que se produce en la zona media baja del superpoblado país, viene directa o indirectamente de la falsificación de productos. Y yo me pregunto… ¿Por qué se quería abrir el mercado chino a la importación/exportación? Lógicamente para buscar mas de mil millones de posibles consumidores en potencia y para que los costes de producción sean los mínimos posibles. Pues siento decir, que les salio el tiro por la culata.
Muchas marcas (sobre todo deportivas) pusieron a disposición de este y otros países, la tecnología necesaria para crear ropa, calzado y muchos otros productos que luego llegarían hasta nuestras casas. ¿Y que pensaban? ¿Qué esta gente seria incapaz de reproducir imitaciones con materiales de peor calidad en muchos casos? Por favor… Con las GRANDES mentes que suele haber en las GRANDES empresas para tratar de conseguir GRANDES beneficios, ¿como fueron capaces de pensar eso?
Lo que si me pareció indignante, es como siempre, la gente de a pie, es la que se come la mayor parte del marrón (no así del pastel) y como los que realmente se comen los beneficios quedan impunemente libres y en las sombras, mediante el pago de una ridícula multa, que en muchos casos, solo representa una efímera parte de los ingresos generados por este negocio. Y la pasividad que demuestran los dirigentes chinos ante esta avalancha de economía sumergida que inunda el país, enriqueciendo a unos pocos y dando de comer a muchos.
Entiendo la postura de la gente que vende falsificaciones para buscarse la vida, pero este es un negocio de doble filo.
Dado que China es el país del mundo que mas barata oferta la mano de obra, las empresas invierten mucho dinero en montar factorías por toda China (y Asia en general, ¿Por qué no?) y claro, la gente no es tonta… Pero esta gallina de los huevos de oro, puede ahogar el crecimiento económico en el que se ha visto envuelto el continente asiático, puesto que muchas empresas están viendo como las falsificaciones de baja calidad y el dinero invertido en luchar contra estas, es mas del beneficio producido por la venta de sus productos.
También mostraron como las falsificaciones (en este caso de bolígrafos y maquinillas de afeitar de la marca BIC) inundan también el mercado africano, llegando hasta cotas insospechadas.
En fin, parece que el pez pequeño esta haciendo daño al grande y este se revuelve de dolor.
Por mi parte, creo que la gente hace lo que le ha sido enseñado; Buscarse la vida, o morirse de asco. Que yo también estoy un poco hasta los **jones de trabajar en empresas que miran mas los beneficios obtenidos, que los métodos empleados y para las cuales no somos mas que mano de obra prescindible.